El cielo puede esperar

Hasta que no hayas bajado al infierno no podrás saborear el cielo

jueves, 13 de octubre de 2011

La sombra de la victoria

Siempre esperando a la luz que me guíe,
que me alumbre y no me deslumbre,
me aconseje sin vanidad,
sin lujuria ni ansiedad.

Sin desorientar mi alma,
sin absorber mi esencia,
consiguiendo al fin calma,
y olvidar mi carencia.

Soy un bote a la deriva,
mi madera empieza a pudrirse,
la estructura a debilitarse,
pero aún tengo alternativa.

No debo dejar de otear el horizonte.

1 comentario:

  1. hola saray dejates un poema precioso i me encata gracias bss

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